Los mayas

*La civilización maya se inició entre el 600 y el 400 a.C. en las tierras bajas selváticas pertenecientes a los actuales territorios de Guatemala, Belice y sureste de México. Aunque se prolongó hasta la conquista española a principios del siglo XVI, alcanzó su apogeo durante el periodo clásico (200-900 d.C.). A diferencia de Teotihuacán, los mayas no crearon una estructura política unificada sino que formaron un cierto número de ciudades-estado con una cultura común. Las formas artísticas, los conocimientos científicos y la arquitectura monumental hicieron de los mayas el pueblo más civilizado en muchos aspectos del continente americano.

Hacia el 600 a.C. las tierras bajas mayas experimentaron un gran y rápido aumento de población. El área, salpicada de pequeñas comunidades agrícolas, vio la emergencia de poderosos cacicazgos hacia el 400 a.C. De entre todas estas entidades destacaron lugares como El Mirador, Tikal, Cerros, Becan y Dzibilchaltun, que se convirtieron en grandes centros ceremoniales, con decenas de miles de habitantes. Se levantaron enromes templos y amplias plazas para reflejar el poder y la autoridad de los gobernantes mayas. La cerámica y otras artes, obra de artesanos especializados, eran uniformes en toda el área.

Los cacicazgos mayas tenían estrechos vínculos económicos entre ellos y con otros de las tierras altas de Guatemala y la costa del Pacífico, incluyendo Izapa y Kaminaljuyú. De todas estas culturas, los mayas adoptaron la costumbre de esculpir estelas para codificar acontecimientos históricos. Los gobernantes mayas posteriores patrocinaron el grabado de estelas con inscripciones que proclamaban su autoridad, glorificaban su genealogía y narraban sus conquistas. Dado que las fechas mayas guardan una correlación con el calendario europeo, estas estelas proporcionan una cronología muy precisa de la historia maya.

A principios del periodo clásico (hacia el 250-300 a.C.), los mayas entraron en la etapa más elevada de su civilización. En aquella época varias ciudades-estado maya competían por gobernar las tierras bajas meridionales, y dominar sus respectivos territorios. Entre estas ciudades estaban Palenque, Piedras Negras, Yaxchilán, Altar de Sacrificios, Seibal, Dos Pilas, Tikal, Uaxactún, Altun Ha, Caracol, Quiriguá y Copán. Como otras sociedades mesoamericanas, los mayas se regían por una clase nobiliaria que acaparaba el poder político y religioso. Las ciudades más pequeñas pagaban tributos a los gobernantes que residían en los principales centros urbanos.

Muchos trabajadores especializados encontraban empleo en estas ciudades mayas: arquitectos, tejedores, alfareros, miniaturistas, artesanos de adornos de pluma, canteros y escultores. Los mayas produjeron un arte y una arquitectura brillantes e hicieron importantes hallazgos científicos, en especial en astronomía y matemáticas. Construyeron grandes complejos ceremoniales, dominados por gigantescas pirámides escalonadas de piedra coronadas por templos dedicados a distintos dioses, y erigieron también palacios, plazas, observatorios astronómicos y juegos de pelota para las competiciones sagradas que se jugaban allí, como en el resto de Mesoamérica. Los mayas diseñaron también un elaborado y preciso calendario y un complejos sistema jeroglífico.

El primero de los principales centros mayas del periodo clásico fue Tikal, enclavado en el área selvática del departamento del Petén, en el norte de Guatemala. Tikal levantó su primera estela en el 292 d.C. y durante los siguientes 200 años dominó buena parte de las tierras bajas. Muchos factores explican el ascenso de Tikal. Su situación aunaba ricos recursos agrícolas, una posición militar estratégica y le permitía el control de los tráficos comerciales locales, especialmente los del cacao. Tikal era, además, un importante centro religioso y mantenía estrechos vínculos con Kaminaljuyú, en las tierras altas, y con la gran civilización de Teotihuacán. Probablemente, Tikal amplió su área de influencia estableciendo dinastías propias en otros centros menores, bien fuera por conquista, bien por matrimonio entre las elites.

Al principio del siglo VI varias ciudades desafiaron la supremacía de Tikal en las tierras bajas. En 592 el gobernante de Caracol, en el territorio del actual Belice, sostuvo una guerra victoriosa contra Tikal. El caudillo de Tikal fue capturado y asesinado en un sacrificio ritual, y muchos monumentos de la gran plaza de la ciudad fueron destruidos. Caracol creció desmesuradamente hasta el siglo VIII. Mientras tanto, algunos supervivientes de la dinastía de Tikal establecieron un nuevo estado en Dos Pilas y Aguateca y finalmente conquistaron el sur del Petén.

A finales del periodo clásico (600-900 d.C.) la población de las tierras bajas del sur superaba probablemente los diez millones de habitantes. En ese momento, la civilización maya sufrió un repentino y misterioso colapso. Entre el 800 y el 900 la actividad escultórica y arquitectónica cesó. Muchas ciudades fueron abandonadas y la población total de la región cayó en picado. Los estudiosos han sugerido muchas posibles causas para este colapso, entre las que se cuentan la superpoblación, epidemias, guerras y deterioro medioambiental con la consecuente bajada del rendimiento agrícola. Es probable que las causas variasen en cada ciudad.

Tras el colapso de las ciudades de las tierras bajas, el centro de la civilización maya fue transferido a las áreas septentrionales de la península de Yucatán, en particular a las ciudades de Chichén Itzá, Uxmal y Cobá. En el siglo X el pueblo tolteca procedente del norte de México invadió o emigró a la región, y la cultura maya sufrió el influjo de las costumbres, el arte y la religión toltecas. Los toltecas eran un pueblo de guerreros y comerciantes y bajo su influencia los dirigentes militares y los mercaderes mayas se hicieron más poderosos. Entre los años 1000 y 1250, Chichén Itzá era el estado dominante de la región y recibía el tributo de las áreas circundantes.

Hacia 1250 Chichén Itzá fue derrotado por la ciudad-estado de Mayapán. En este pequeño centro fortificado, una confederación de tres linajes aristocráticos estableció una unidad estatal en la región de la Península de Yucatán. A mediados del siglo XV esta unidad se descompuso en una docena de miniestados muy competitivos entre sí. Éste fue el panorama político que se encontraron los españoles cuando llegaron al Yucatán en 1517.

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